SOSTENER LA PROMOCIÓN DE LOS BIOCOMBUSTIBLES, UNA POLÍTICA DE ESTADO

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Por Carolina Moisés (*)

La crisis energética en el mundo y las discusiones en torno a la seguridad alimentaria condujo a que el tema de los biocombustibles se instalara en la agenda de los Estados. Como alternativa al aumento de precio del petróleo, y en paralelo a las críticas por el impacto ambiental que genera su uso, el empleo de los biocombustibles se proyectó como uno de los rubros agroindustriales con mayor captación de inversiones.

Dentro de esta realidad, la Argentina se posiciona como uno de los países donde la política de promoción de energía alternativa basada en los biocombustibles no admite demoras en su plan de ejecución, porque detrás de la dimensión económica se fortalece conjuntamente el desarrollo socio-territorial de las regiones productoras.

Con la sanción de la ley de biocombustibles 26.093 en el año 2006, se estableció adicionar un 5% de bioetanol a las naftas y otorgar beneficios fiscales de hasta 15 años a quienes se orientaran a su producción. También se aprobó la ley (23.334/08) y sendas resoluciones acerca de las condiciones de producción y comercialización de bioetanol, confirmándose que la agroindustria azucarera localizada en el norte del país haría el suministro a las petroleras.

La promoción de los biocombustibles en el país es una apuesta y a la vez una realidad que dinamiza nuestras economías regionales, y en particular resulta clave para nuestra provincia de Jujuy.

En el caso puntual de la producción de etanol, la incorporación de valor agregado a la cadena agroindustrial de la caña implica la generación de un efecto derrame hacia las empresas proveedoras de insumos, las distribuidoras de alcohol y el resto de industrias conexas. Tras 15 de la sanción de la ley 26.093, podemos afirmar con certeza que la política del bioetanol ha sido exitosa.

Como ejemplo, se destaca que la producción de alcohol de la molienda 2020 se ubicó en los 540.000 m3, un volumen muy importante teniendo en cuenta dos factores que afectaron al bioetanol: la caída de la demanda de combustibles por la pandemia y el largo periodo de congelamiento de su precio. La industria logró atender adecuadamente las demandas tanto del deshidratado para la mezcla con naftas, como del hidratado para afrontar la pandemia.

Una de las principales contribuciones del bioetanol de caña de azúcar es el sostenimiento de aproximadamente 60.500 empleos directos y 156.000 indirectos en el NOA, lo que constituye al sector como el principal empleador privado de la región.

Asimismo, la política del bioetanol permite la diversificación productiva de la caña de azúcar, agregándose a ella la participación en el mercado de los combustibles líquidos, con un producto renovable.

Desde la sanción de la ley que creó el mercado de biocombustibles, se han concretado inversiones estimadas en U$S 3000 millones, traducidas en 54 plantas industriales localizadas en 10 provincias, que agregaron valor a la materia prima allí donde se produce, en zonas de baja o media industrialización. Los argentinos supimos aprovechar una oportunidad, inclusive antes que muchos otros países del mundo.

No obstante ello, la ley 26.903 estableció un plazo de vigencia de 15 años que se encuentra próximo a vencer en el mes de mayo próximo. Si bien el Senado de la Nación aprobó su prórroga por unanimidad, dicha media sanción aún se encuentra pendiente de ratificación por parte de la Cámara de Diputados de la Nación.

En una de las últimas sesiones Ordinarias de la Cámara de Diputados, el proyecto logró la mayoría especial de 2/3 para ser tratada sobre tablas, otro hecho demostrativo de la amplia mayoría de adhesión a la prórroga. Sin embargo, no llegó a debatirse en el período parlamentario del 2020, ni se incluyó en el temario de sesiones extraordinarias requerido por el Poder Ejecutivo Nacional.

Si bien la prórroga del régimen de biocombustibles quita incertidumbre respecto de la vigencia del corte obligatorio más allá de mayo, debemos simultáneamente trabajar en un horizonte de desarrollo de los biocombustibles de acá a 15 años, lo que habilitará nuevas inversiones, producción, empleo y otros beneficios.

En tal sentido, y en mi carácter de diputada nacional por la provincia de Jujuy, he presentado distintos proyectos para una nueva ley de biocombustibles, con el objetivo de privilegiar el uso de caña de azúcar en remplazo de combustibles fósiles, los que son incluso compatibles con la prórroga de la ley 26.093.

La crisis económica originada en la gestión de Mauricio Macri, en donde se privilegió a los sectores de los servicios financieros y los negocios especulativos, se vio en 2020 agudizada por una pandemia de dimensione sin precedentes.

En ese contexto, el estímulo a los sectores de la producción y el empleo, como lo es el sector sucroalcoholero, también tiene repercusión positiva en la contribución en divisas que hacen los biocombustibles como otro de los beneficios para el país.

Solo en el año 2019 el bioetanol sustituyó importaciones de naftas por U$S 521 millones y el biodiesel ha realizado exportaciones por U$S 900 millones, es decir, un total de U$S 1421 millones.

En cuanto al cuidado ambiental, el país asumió compromisos para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), y los biocombustibles ayudan a ese fin. El Protocolo de Kioto (2005) y el Acuerdo de París, ratificado por la ONU (2016), aprobados por las leyes nacionales 27.270 y 27.520, imponen el cuidado ambiental como una cuestión central, directamente relacionada con el cuidado de la salud de la población, y es precisamente esa la razón por la cual muchos países del mundo vienen apoyando a los biocombustibles.

Destacamos las políticas de apoyo al sector productivo en general, y en particular a sector de biocombustibles, por parte del Gobierno del Presidente Alberto Fernandez, que a través de la Resolución 02/21 de la secretaría de Energía, dispuso una medida que recorre un sendero de recomposición del precio del bioetanol de caña de azúcar, que estuvo congelado desde diciembre de 2019 y había recibido sólo un aumento del 10% en octubre pasado. Sin dudas, esta medida permitirá a las empresas del sector mejorar la difícil situación económica que están transitando.

El mundo entero está hoy yendo en el camino del estímulo a los biocombustibles que la Argentina empezó en 2006.

Esta oportunidad que supimos aprovechar nos pone en condición de capitalizar el futuro. Por eso insistimos en la necesidad de prorrogar una ley que vence en mayo, más allá de las mejoras o adecuaciones legislativas que se puedan trabajar más adelante.

Si bien es muy importante que el país aproveche los recursos fósiles disponibles en Vaca Muerta, también es clave que aproveche todos los recursos disponibles en la “vaca viva” que representa toda la geografía nacional, privilegiada para la generación de bioenergía. No se trata de una cosa o la otra. Se trata de potenciar de la manera más inteligente –en beneficio del país, y no de un sector–, los beneficios económicos, energéticos, socio-territoriales y ambientales, que también significan un mayor cuidado de la salud pública.

(*) Diputada nacional por el Frente de Todos jujeño

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